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viernes, 13 de abril de 2012
Discutiendo la política de la Educación del país. En la Cumbre de los Pueblos.
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lunes, 2 de abril de 2012
SEMANA SANTA, ‘SEMANA VENTAS’.
Quién pensaría que la fe católica cristiana se hubiese convertido una actividad comercial en la ciudad de Popayán Cauca, en la ‘Jerusalén de América’. Quién creería que lo único que se puede encontrar en la ciudad no es más que una oferta vacacional que está dirigida para un grupo de personas que vieron en esta tradición religiosa-cultural la oportunidad para negociar. Aquí cabe perfectamente las líneas del texto encontradas en la biblia: “Jesús subió a Jerusalén, y halló en el templo vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y cambistas sentados. Hizo un azote de cuerdas, y los echó a todos del Templo con las ovejas y los bueyes, tiró las monedas de los cambistas y volcó las mesas. Y dijo a los vendedores de palomas: “Quitad esto de aquí: no hagáis de la casa de mi Padre un mercado” “.
Si Jesús estuviera viendo estos tiempos, tal vez se aterraría y seguramente hiciera lo mismo que hizo hace dos mil doce años, o tal vez en su proceso de reflexión dijera que la Semana Santa no debe ser una cosa burocrática. Seguramente tumbaría los balcones y echaría al carajo los palcos y la gradería. Los cargueros, las sahumadoras, y cada personaje de los pasos serían protagonizados por quienes viven en las periferias. Permitiría que todas las personas tuvieran el acceso a las exposiciones sin ponerse a ver si cargan un peso en sus bolsillos.
Hablaría con las autoridades principales y les diría que dejen a los pobres rebuscadores vender lo poco que dará la ciudad en una semana de flujo comercial. Los pobres -70% del departamento- se volcarían con sus productos a venderles a los nacionales y extranjeros. Sería para ellos el regalo de acción de gracias que les quitaría la miseria por pocas horas.
Sería ‘LA SEMANA’. La semana no solo de ver la concepción religiosa como una tradición, sino como la enunció el Papa Benedicto XVI en si discurso de misa de Ramos: “mirar de manera justa a la humanidad entera, a cuantos conforman el mundo, a sus diversas culturas y civilizaciones”. Sería la semana para pensar que millones de personas hoy viven en guerra, y que otros millones más padecen hambre por causa de ésta.
Tal vez la sociedad inconforme no saldría como el año pasado a resolver sus conflictos a punta de machete en las procesiones. Los jovencitos serían más consientes si pudieran ir a los sitios de formación educativa. Tal vez sería la oportunidad de callejear de aquellos que sobreviven con sus ventas ambulantes. Sería la semana de libertad para los ‘locos y los personajes típicos’ como lo llaman algunos. Sería la semana para mostrar lo bueno y lo malo. Sería la semana de Popayán, de los caucanos y sus habitantes. Sería la semana para ver que todos somos iguales y la semana para reflexionar sobre el modo en cómo estamos viviendo en el Cauca.
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