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sábado, 17 de marzo de 2012

PANAMERICANA, UN TRAMO DE MENDICIDAD

Que perfecta excusa! ¿Estarán contados como empleados por el DANE? El tramo Popayán-El Bordo de la vía internacional Panamericana es el lugar de trabajo de los pobres del suroccidente del país colombiano que aprovechan para: ¿vender o mendigar? Entre construcciones y derrumbes arriesgan día a día su vida.

El invierno  ‘les cayó como anillo al dedo’, porque mientras unos sufren con los desastres de la ola invernal otros gozan del trabajo que éste les acarreó.

Desde Popayán se ofrece en el menú una variedad importante que termina en El Bordo Patía. El terminal, el control de la vía al sur, los accesos restringidos en la vía, los derrumbes, el peaje El Mango y El Bordo son los puntos ideales que los rebuscadores encuentran para abordar un autobús en el que entre burlas o compasión de pasajeros y conductores tratan de ganarse su sustento para sobrevivir.

“Con el permiso del señor conductor he venido a ofrecerles(…), recuerden que cien, doscientos, quinientos o mil pesos no empobrecen ni enriquecen a nadie, pero si me pueden ayudar ya que prefiero ganarme la vida honradamente”, es el discurso que de memoria hemos aprendido y que usará el sujeto que está enfrente para ofrecer su talento.

Qué inocente adulto o niño no se comió los dulces que entregó un vendedor que al terminar su recorrido suelta una frase certera y dolorosa: “quien desee llevarlos, para su mayor economía compre los tres en mil”.  O quién no creyó que el vendedor de objetos iba a obsequiar uno a quien mas respondiera sus preguntas, pero vaya sorpresa cuando al escuchar “este objeto tiene un valor de diez mil pesos pero aquí lo podrá llevar por mínimo dos mil”.

Seguramente ustedes vieron a los pobres campesinos haciendo la semejanza de arreglar un tramo de la carretera, también se dieron cuenta que no importaba la época porque ellos seguían ahí y al igual que la vía sin pavimento.

Mendigar una vez para un niño, ha sido la razón para no ir a la escuela. Ganar más que sus padres los hace la cabeza de la familia. Acompañados de infantes, los ancianos salen a mendigar las monedas de los viajeros de esta importante vía olvidada que refleja el descuido del gobierno colombiano y la falsedad del discurso de los politiqueros que hoy ocupan los cargos del Estado.

Si un avaro se diera cuenta de los elevados precios con los que se vende en la zona, sería el motivo perfecto para montarles competencia. Los productos ofrecidos van desde gelhada lista para comer, gaseosa, agua embotellada, frutas de la zona, un puesto improvisado de fritanga, dulces y confitería, el popular mecato, un puesto ambulante de artesanías, purgantes, una cantada “desafinada” que termina en el humor sucio del conductor y ayudante hasta regar agua en la carretera polvorienta”.

Esta oportunidad es la que esperan y sueñan el 70% de pobres y el 39% de indigentes del Cauca -cifras del DANE-. Con la que están felices los ‘infelices’ ancianos y niños que encontraron un trabajo en medio de la desgracia.